La Puerta del Carmen de Zaragoza constituye en la
actualidad un valioso testimonio de los Sitios de la ciudad durante la
invasión napoleónica de 1808 y de la Primera Guerra Carlista, durante
los cuales la Puerta se convirtió en el escenario de importantes
episodios bélicos, debido a su importancia estratégica por hallarse en
la confluencia de varios caminos.
En este lugar se
emplazaba la denominada Puerta de Baltax, documentada hacia 1259,
construida en un segundo recinto murado que fue levantado durante época
medieval, para encerrar el caserío que se había extendido fuera de los
límites de la primitiva ciudad romana. Ante el estado ruinoso de esta
puerta, se procedió a su demolición y sustitución por la puerta actual.
Varios fueron los proyectos de obra que se sucedieron. El primero, de
1782, de Agustín Gracián, no se llevó a efecto por problemas económicos.
Sería el segundo y más modesto, de Agustín Sanz, el que por fin se
ejecutaría entre los años 1792 y 1795, trabajando en su construcción los
canteros Cristóbal Inchausti y Miguel Barastaín.